Tu lugar es el mundo

Tu lugar es el mundo

¡EI mundo! El mundo es el lugar donde estás

Tú. Y no las nubes ni los cielos, ni el recinto

sagrado de los beatos y los santos, ni la tristeza

estúpida de los rezos sin alma, ni el olor a

muerto de las procesiones de semana santa, ni

el color negro de las mortajas de los curas te

van a Ti.

A Ti te va la vida, la fiesta, el vino y las manos

callosas de los que construyen mundo. A ti te

va todo lo que sea hacernos crecer, avanzar, ir

más lejos, hacer más humanidad, vivir más y

mejor.

A Ti no te va la muerte ni la marginación, tú

quieres estar bien en medio, en el centro de la

vida, en el corazón del hombre y de la

sociedad. Quieres estar en todos los líos.

Nosotros nos empeñamos en ponerte aparte o

fuera o dentro. O en las nubes o en la

intimidad. O encima o debajo. Siempre

sacándote del mundo, para ser más espirituales.

Te llevamos a la periferia. Pero Tú no te vas

del centro.

Te sitúas en las entrañas de la vida, en la

política y la economía, la enseñanza y los

hogares. Donde se juega el futuro de la

humanidad: Donde respiran los pulmones del

mundo y se regenera la sangre del hombre.

Allá estás Tú.

¡EI mundo!, el mundo es tu sitio. Ahí es donde

tenemos que buscarte, y no en los nichos de los

santones, ni en los templos de los dioses. Que

Tú no eres un Dios de vitrina. No necesitas que

te levantemos casas de piedra, te aupemos y te

sostengamos en un trono.

Tú eres lo bastante fuerte como para resistir en

la primera fila de la lucha, donde silban las

balas y levantan montañas de escombros las

bombas.

¡Ahí es donde tenemos que buscarte! Metemos

en la refriega y combatir a tu lado, para

encontrarte, luchando por los pobres. Ahí, y no

en los altares. En el corazón del mundo.

Y luego cantar contigo la canción de la victoria.

Y hacer fiesta. Y gozar en el hogar, en la

tertulia, en el trabajo. Siempre contigo. Tu sitio

es el mundo. ¡Un Dios mundano que nos habla

por un Hombre que sabe de amores y dolores!

¡Eso queremos nosotros!

¡Se acabaron los dioses del cielo! Sólo quedas

Tú. El Dios de la tierra y del hombre, el Dios

de Jesús, Tú sólo en medio, compañero de

fatigas del mundo que tenemos que construir

Mañana te tendremos más en medio.

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~ por rafapalomera en 6 enero, 2007.

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